miércoles, 30 de septiembre de 2009

a veces desayuno magdalenas de recuerdos

vamos a cambiarle el aroma al día, que no ha empezado con los mejores humos, ni con el mejor ambiente, pero siempre se puede añadir una nota de color, de olor, de recuerdos, de sonrisas. y


hoy te mando estos cafés con aroma y sabor a clavo y canela, y dejo que me envuelvan recuerdos de algunos domingos cuando empezaba el día con regalo de tenerte a mi lado, y aquello ponía el universo a mis pies, recuerdos de aquellos primeros desayunos en los que con el café recién hecho, se mezclaba lo temprano de la mañana, el silencio del patio inmenso, las ganas de ti, y los planes de domingos infinitos, quizás una excursión, un paseo por el rastro, descubrir rincones imposibles de Madrid, patatas bravas en terrazas de vistas perdidas, sombras de dudas, esperanzas encajadas en tazas de colores. Sonrío al recordar aquellas mañanas de domingo, en las que daba gracias a la vida, al destino, a cualquier poder divino o terrenal, al culpable de que a mi corazón le hubiera tocado una primitiva millonaria, y al pintor que dio color a esos ojos tuyos, en los que perderme sin querer encontrar la puerta de salida.


te mando estos cafés como recuerdo de los muchos compartidos por Madrid, esos tomados curioseando revistas en el Faborit, cuando a la vida no le podía pedir más, y sin embargo no sabía que me iba a seguir dando regalos en forma de ti.


Hay un antes y un después, y hay unos recuerdos llenos de aromas, paisajes, vivencias, sentimientos, sensaciones, hay un antes y un despues, y hay recuerdos, muchos, bellos, inmenso, increíbles que te mando en este café en vaso de cristal como aquellos tantos que nos tomamos en nuestro particular Camino, eran el regalo del día, el primero, porque luego siempre el camino nos haría más, pero esos cafelitos eran un abrazo sin brazos, y recuerdo especialmente uno ya en Galicia, donde comimos un croasant naranja, que por aspecto no parecía que iba a ser gran cosa, pero que resultó ser otro regalito más.


este café me sabe a parque, a fría mañana de enero, a cumpleaños feliz, a patos, cisnes, un cielo increíble, tu sonrisa inmensa, el aliento hecho niebla, y este otro me huele a río, a rincón especial y escondido, debajo de un puente, ultimas horas de una ciudad encantadora, y rincón al que quiero volver contigo allá cuando nos hayan prohibido tomar café y tengamos que ser el uno el bastón del otro.



éste me huele a ese mar que tanto añoro y que tanto te gusta, a esa tierra que siempre nos recibe con los brazos abiertos.



y estos son los cafés más recientes, que todavía casi humean y nos calientan las manos tras una noche de tormenta, con los truenos iluminando nuestros sueños, o en aquel hotel con tanto encanto, o en ese albergue al que casi las fuerzas no nos dejar llegar, o a esa ciudad de luces tenues y palacios encantados, donde el rio divide las esperanzas de sus habitantes, y la mirada siempre se pierde en un horizonte azul


y este otro me sabe y me huele a ti.



que tengas un día bonito, que su color y su aroma cambien y se conviertan en un día especial.

1 comentario:

dEsoRdeN dijo...

Coño, lundri! Ya era hora, caradura!! ¿Qué tal la vida?

besuquis desordenados