
De pequeña leía mucha poesía, me encantaba, yo también escribía, y de los grandes me admiraba cómo encontraban aquellas imágenes, cómo se les ocurrían aquellas bellezas, a los 11 años mi hermano me descubrió tus letras, y a los 11 años comencé a adorarte, a llorar con tu canción de !La madre", a querer levantar banderas, o a querer ser un árbol en el camino, aprendí que la música y la poesía eran hermanas gemelas, y que alguien podía ser grande y seguir siendo sencillo.
Te vi tres veces por Madrid, una sólo quise sonreirte, porque no me gusta molestar a la gente, aunque sea gente famosa, o pública, creo que cada cual tiene derecho a vivir sin que le acosen, y sólo pude sonreirte, me miraste y me sonreíste también; la segunda fue viendo un concierto de una paisana tuya en la sala Galileo, Carmen París, me di de bruces con tu cara, y el ¡anda, labordeta¡ que se me escapó, te hizo reir; y en la tercera llevaba un disco tuyo en el bolso, porque el jueves íbamos a verte a un concierto, medio lo saqué del bolso y tú te echaste a reir, lo volví a guardar, y cuando llegó mi parada, te dije: ¡hasta el jueves en el Galileo¡ y me rozaste la cabeza.
Hubiera querido escribirte para contarte que formabas parte de mi infancia y juventud, que en aquellos maravillosos años, mi familia y yo podemos decir que nuestra banda sonora siempre estaba formada por tus canciones. La primera vez que escuché "la madre", estaba sentada en el suelo, junto a mi hermano, acababa de conseguir ese disco y estaba emocionado, y nos fuimos los dos a escucharlo juntos, y a los dos se nos hizo un nudo en la garganta escuchando esa canción.
Gracias por la belleza de tus letras, por tu integridad, por tu sencillez, por ser la voz del pueblo, y no dejarte llevar por tontunas y ligerezas, por ser siempre tú, por llevar tu tierra en alto, y estar orgulloso de cada uno de sus paisajes, la pena es que nos hayas dejado con tantos proyectos por hacer, que el destino nos haya privado demasiado pronto de una persona a la que le quedaba mucho por decir, por escribir, por reclamar, por refunfuñar.
Gracias siempre, Labordeta. Pongo una rosa en el viento, y que su aroma te acompañe en nuevo viaje.
5 comentarios:
Lundra, que pena, se fue Labordeta.
Precioso tu texto tan de corazón, de tanto cariño.
Enrique, qué alegría verte por aquí, siempre tan fiel, jooo, da gusto, cómo estás, que´tal todo, espero que todo genial.
La pérdida ha sido grande, porque tengo muchos recuerdos, de mi infancia, de viajes con mis padres y mis hermanos, de querer imitar sus imágenes, escribir con él, y los grandes poetas, en fin, no sé, me ha acompañado siempre, cuando necesitaba llorar y cuando necesitaba fuerza para seguir, para levantarme de nuevo, en fin, no sé, me da mucha pena porque es de las personas más íntegras que teníamos en España, y este año nos vamos quedando más huérfanos y más sin abuelos, adios Delibes, adios Labordeta, en fin, no sé, un año de adioses. (supongo que alguna bienvenida habrá, pero quedan tan escondidas entre tanta basurilla).
un besazo grandoteeee, a ver si nos vemos en alguna bicicletada, jeejejeje
Hola, guapa espero que te estés mimando y cuidando de ti.
Que persona más increíble, me hacía reir y llorar, es de esas personas sabias, sencillas y auténticas de las que estamos tan necesitados en este mundo cada vez más superficial y falto de compromisos.
Muy tierno tu texto y tus recuerdos. Siempre me joroba que con tanto inutil por ahí, la Parca se lleve a los mejores.
Un beso grandote
Ah, y me encantarñía que publicaras alguno de tus poemas.
Más besos,
Tesa, Tesa, qué alegría me da siempre tenerte por aquí a ti también, pones glamour a este blog, y frescura, y humor, y ganas y alas. Gracias por venirte hasta aquí otra vezzzzzzz
hacía tiempo que no lloraba tanto la pérdida de alguien, me decía una amiga, "hija, ni que fuera de tu familia", me quedé pensando un momento, y le dije, sabes? era más en mi casa, que muchos de los familiares que se supone que tengo.
bssssss gordossss
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