estos día asociales no son típicos en mi y sin embargo considero que son necesarios, rehuyo hasta una mirada protegiendo hasta del roce del viento, el embrión de mis pensamientos, no quiero que nada los altere, y pienso en mis pensamientos como si fuera el tesoro del Señor de los Anillos.
miro hacia dentro buscando las respuestas que aplicar en el exterior, y con frecuencia, por no decir siempre, sólo encuentro laberintos formados por las dudas de la existencia, al final parece que sólo son ellas las que se quedan dentro, porque las decisiones, valientes ellas, salen a plantarle cara al mundo sabiendo que, desde ese mismo instante, se perderán para siempre en lo intangible de la vida.
en cambio, las dudas, quistes sin forma ni tamaño que siempre parecen más grandes de lo que realmente son, se quedan dentro de nosotros para recordarnos siempre lo que no quisimos hacer, lo que no supimos hacer, lo que no nos atrevimos hacer, lo que no pudimos hacer, recuerdan una no existencia, recuerdan un acto de cobardía, recuerdan lo que no queremos recordar.
creo que ya he averiguado lo que este año voy a echar a la hoguera de San Juan.
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