Esa frase la hice mía hace ya unos cuantos años, y aunque a veces la pierdo de vista, tarde o temprano volvemos a encontrarnos, y el camino vuelve a ser el camino.
Y ahora que vivimos pendientes de frágiles hilos de humo, esperanzas que grandes mentirosos se encargan de ir mermando día a día, esa frase debe darnos la fuerza de empezar de nuevo, desde cero si hace falta, dando pasos quizás pequeños, pero firmes.
Si piensan los magnates financieros que son los dueños del mundo, se equivocan; si piensan que son los dueños de nuestras vidas, se equivocan nuevamente; nos subestiman, se mofan de nuestras ilusiones, y creen machacar nuestros sueños con el mazo de su poder; en el fondo los considero unos ilusos, sí, es cierto, pueden quitarnos todo lo que tenemos, pero sólo aquello material, porque nuestro espíritu, nuestra fuerza y sobre todo, nuestros sueños, son libres, y no están al alcance de sus sucias manos, únicamente nosotros podemos disponer de ellos, lo saben, y les molesta, y poco a poco, quizás con más lentitud de la sería deseable, nos vamos rebelando contra ellos, nos vamos organizando y realizando actividades de claro contenido social, encaminadas a facilitar la vida a nuestros vecinos y suavizar las consecuencias de esta crisis económica, pero sobre todo de valores, que estamos viviendo, y de la que los ciudadanos de a pie somos los únicos y más claros sufridores, sin tengamos toda la responsabilidad sobre ella, aunque parte de responsabilidad también es nuestra, y no debemos renegar de ella, sino aprender, ser consciente de que nuestro comportamiento de estos últimos años, nos ha llevado a un callejón del que para salir, debemos constuir nuevos puentes y caminos, que nos lleven a vivir de una forma radicalmente distinta, vivir con consciencia y con respeto, hacia nosotros mismos y hacia el resto del mundo, sea humano, animal o vegetal
Bancos del tiempo, comedores sociales, mercadillos de trueque, monedas sociales, huertos urbanos, cooperativas de consumo, comercio justo, son conceptos que poco a poco se están haciendo habituales en estos días, y ojalá que no sean una moda pasajera, y de ahí surjan los nuevos valores que deben imperar en este mundo, que quizás estemos todavía a tiempo, no sé si de salvar, pero sí de mejorar un poco en el tiempo que nos ha tocado vivir.
1 comentario:
Por mí que no quede. No les voy a dar el gustazo de apearme de mis valores y entrar en su juego consumista. Cada vez lo tengo más claro.
Hay muchas cosas materiales de las que puedo prescindir y he enseñado a mis hijos desde que eran pequeños, que lo importante no es tener sino ser.
Lástima que haya tanta gente que no se para a reflexionar. Podríamos vencerlos, pero no nos engañemos, Lundra, todavía somos minoría.
Muchos besitos.
Publicar un comentario